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Chocolates, alfajores, snacks, galletitas y helados. ¿Pueden formar parte de una dieta? "El principal beneficio de estos alimentos es, precisamente, que no se asocian a una dieta. Y la gente también necesita productos normales en porciones normales, para poder seguir dietas saludables de por vida y no entrar y salir de ellas como de una peluquería", dice la doctora Mónica Katz, de la Fundación Favoloro.
Porciones "controladas". Esa fue la temática de un trabajo realizado por la Sociedad Argentina de Nutrición, la Universidad Maimónides y la compañía PepsiCo, que decidieron investigar sobre los hábitos alimentarios de los argentinos. Participaron del estudio 400 habitantes de la Capital y del conurbano bonaerense, a quienes se consultó sobre el consumo de alimentos envasados y las porciones ingeridas de cada producto. "Lo que nos llamó mucho la atención fue la visión distorsionada que tiene la gente sobre el tamaño de las porciones. Para la mayoría, una porción normal tenía un tamaño que nosotros consideramos de mediano a grande", señaló la nutricionista Cristina Maceira, asesora de PepsiCo para el Cono Sur. Sólo un 7 por ciento eligió el tamaño chico, "pero muchos menos argumentaron que su elección se basaba en el control de la ingestión calórica", aportó Maceira quien aspira, como ideal, cambiar la palabra "dieta" por hábitos de alimentación saludable. "Cuando se habla de dieta, inmediatamente se pretende eliminar un determinado grupos de alimentos, y eso provoca el hartazgo y el abandono seguro.
"Los alimentos prohibidos -dijo- no deben existir. Aunque es cierto que, para mantener un peso saludable, se deben gastar más energías de las que se consumen, el secreto está en ser flexible y pensar en términos de balance: si comí de más un día entonces me muevo un poco más durante los días posteriores. Y, si cada día logro reducir un poco las porciones, sin pasar hambre, sumo déficit de calorías y pierdo peso", recomendó Katz.
El deportólogo José Ghergo, agregó: "Hacer ejercicio físico, no importa la edad que se tenga, ya sean 15, 30 o 75 años, produce cambios significativos en el organismo -dijo el doctor José Ghergo, deportólogo y especialista del Hospital de Clínicas-. Y no sólo en cuestión de peso. Se ha demostrado que, aún con más de 70 años, mantenerse en movimiento aumenta la capacidad cardíaca, respiratoria y mejora el equilibrio". |